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Fue en el año 1964 cuando Vega de Espinareda celebró la
“Cruzada de la Bondad” bajo el lema
“Hacer bien y hacernos querer bien”
Ha pasado mucho tiempo pero la Cruzada permanece en el recuerdo
de las personas de Vega de Espinareda. La “Cruzada de la Bondad” creó en la gente una ilusión que hacía
tiempo no se vivía en la localidad, pues fue un acontecimiento
extraordinario que duró varias semanas para dicha de la
población.
La Cruzada sirvió para hermanar, para unir al pueblo, para que
todos, sobre todo los más jóvenes aún edad de formación, adquiriesen
unas normas de convivencia, de respeto y unos hábitos de conducta.
Sirvió para concienciarnos de que en la sociedad también había
pobres,
enfermos, viejos, marginados, mendigos: gente cuya existencia
desconocíamos, y que, sin embargo, estaban a nuestro lado
y lo estaban pasando mal.
En ella, en la Cruzada, participaron muchas de las personas
del pueblo, aunque de distintas formas: las familias, las
instituciones, las escuelas, así se llamaban entonces, el
Ayuntamiento, y por supuesto la Iglesia, ya que fue el párroco
de la localidad, Don Julián, el responsable de la organización y quien se llevó el
trabajo, pero mereció la pena.
Fueron unas semanas distintas, incluso el Obispo de la
Diócesis, Don Marcelo, visitó
la localidad, lo que supuso un gran honor para las gentes de Vega, y
fue recibido con vítores y aplausos por toda la gente, jóvenes y
mayores, que lo esperaban con banderitas en la mano desde la entrada
del pueblo, donde se hizo un arco floral a lo ancho de la calle,
hasta la misma iglesia.
Se
formaron grupos de trabajo dirigidos por personas que pusieron su
tiempo al servicio de los demás.
Cada equipo estaba dirigido por un jefe o jefa, que
reunía, aleccionaba, premiaba a los chicos según sus obras de
bondad. Todo ello se coordinaba desde el Cuartel General.
La Cruzada duró seis semanas, tiempo suficiente para que los más
jóvenes consiguieran los objetivos anteriormente expuestos, y
durante ella los chicos/as llevaba la cruz de Santiago en
el pecho y la cartilla en el bolsillo, para que los agentes secretos
o los jefes de equipo les premiasen con los sellos necesarios
según hubiesen hecho una obra buena (dar limosna, evitar una pelea,
ceder la acera a una persona mayor, saludar a la gente...) o no premiasen en caso
de haber hecho una obra mala (pelearse, insultarse, decir palabras
malsonantes…). En casa había unas tareas, unos sacrificios que
cumplir y según el grado de cumplimiento los padres también
premiaban a sus hijos con sellos en la cartilla. Desde la escuela
también se premiaba a los niños que tenían buenas notas pero los
maestros solían ser generosos con los demás con la promesa de que
mejoraran las notas la siguiente semana.
Cada semana tenía un tema distinto…semana de la bondad, semana del
amigo, semana de las victorias, semana del sí o la obediencia,
semana de la lealtad y la familia y semana de la bondad a alta
tensión y también unos sacrificios para realizar en casa, en la
escuela o en la calle y unas oraciones para cada día.
Uno de los actos que más se recuerdan fue la cabalgata por las
calles del pueblo en la que los “cruzados” de los distintos grupos
se vistieron de distintas formas, de romanos, de medievales…todo un
éxito que quedó inmortalizado en las fotos adjuntas.
Ya el último día desde la Plaza Mayor se lanzaron al aire globos
llenos de hidrógeno, cientos de globos portadores de
mensajes de bondad, de amistad y con las direcciones de los
“cruzados”. Muchos de estos globos llegaron a su destino después de
volar kilómetros y kilómetros y al cabo de un tiempo sus
remitentes recibieron la feliz y deseada respuesta de algún no muy lejano amigo.
Como premio los más jóvenes realizaron un viaje para visitar
en Astorga al Sr. Obispo y en León al gobernador Civil. Para la
mayoría era la
primera salida un poco larga del pueblo ¡qué tiempos!
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