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Nace el Cúa en las altas brañas de Fornela,
en la fuente de Romero, entre nubes y nieves, a la sombra de
capudres y abedules, con aromas de
carqueixas, madroños y acebos. Sus aguas
cristalinas, abundantes todo el año, son hábitat de finas
truchas , regando a su paso prados y huertas
donde crecen gran variedad de árboles frutales y
hortalizas.
Desde su nacimiento en el Cuadro, en el límite entre León y
Asturias, el Cúa empieza a serpentear entre riscos y vaguadas formando
luego el Valle de Fornela. Poco a poco su
caudal aumenta con el agua que recibe de numerosos arroyos,
Couso, Fervienza,
Trayecto, Vegas Verdes y Abece por la
derecha. Por la izquierda Carballinos,
Fresnedelo, Maurín
entre otros.
En
su corto recorrido desde Guímara hasta
Bárcena de la Abadía forma profundas
gargantas.
Luego discurre de formna pausada entre
Sésamo y Vega de Espinareda, regando finalmente las ricas tierras del
Bierzo bajo.
Robles, castaños, chopos, humeiros,
negrillos y salgueros verdean sus orillas.
Más abajo de Espanillo, pasando San
Vicente y antes de llegar a Quilós, se une
con el Ancares que riega el hermoso valle
del mismo nombre.
Ya unidos los dos llegan hasta Cacabelos,
Sorribas y Carracedo
antes de unirse con el Sil, entre Toral de
los Vados y Requejo, después de 61
kilómetros de recorrido. El Cúa ha merecido numerosos
elogios de escritores como Gil y Carrasco.
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